No es fácil entrar en la principal biblioteca de Oxford, hace falta un informe detallado firmado por un docente de prestigio. Afortunadamente para estos casos mi Universidad cuenta con el Prof. Carlos Petit que además de conocer y ser conocido en muchas universidades europeas y norteamericanas siempre está dispuesto a hacer esos enojosos informes en inglés. El Rector me había contado que antes de entrar en la Biblioteca Bodleiana te hacían un juramento...será una broma de mi Rector, pensé. Pero nada de eso cuando llegué a la zona de "admisión" con mi flamante informe me colocaron en la cola (Inglaterra es el país de las "colas") para hacer el juramento. Esperé pacientemente, un profesor con pasaporte israelí incluso intentó colarse, y en unos momentos me vi delante de una funcionaria togada que me hizo leer en voz alta y clara:
"Juro no sacar de la Biblioteca, ni marcar, modificar o dañar de modo alguno ningún volumen documento u otro objeto perteneciente a esta biblioteca bajo su custodia, o estropearlo bien sea por el fuego o la llama, y no fumaré en la Biblioteca y prometo obedecer todas las normas de la Biblioteca". Después de esto ¿qué me importaba ya a mi encontrar el texto anónimo de una carta escrita por un mandarín chino buscando una esposa cristiana ? Me marchaba feliz con mi carnet de usuaria clase "A" de una de las bibliotecas más importantes del mundo, 175 km. de estanterías, cuando la amable funcionaria me volvió a interrogar, esta vez me preguntaba qué tipo de textos quería consultar. Cuando le expliqué que buscaba algo del s.XVIII me indicó sobre el plano hacia dónde me tenía que dirigir. Entre los nervios y mi pésimo inglés solo alcancé a escuchar un nombre: "Duke Humphrey", de modo que cuando llegué a la sala a la que me dirigió no dudé en preguntar por Mr. Duke Humphrey, pensando que sería algún bibliotecario que hablase español...pero no, las risitas de aquellas personas me hicieron pronto ...sentirme en ridículo.."Mr.Humphrey died six hundred years ago". En efecto estaba preguntando por el fundador de la biblioteca y la Sala era la más maravillosa Sala de lectura de todas las que había visto hasta entonces. Me hice con el libro y enseguida me dieron la bandeja en la que debía llevarlo, siempre en horizontal. Resultaba cuando menos curioso ver a treinta o cuarenta personas portando bandejas con sumo cuidado entre las mesas. Dos mañanas pasé allí, las restantes fueron en la Radcliffe Camera, el célebre edificio de planta redonda donde cada vez que me levantaba tenía que repensar dónde estaba mi puesto. Disfruté mucho de mi estancia en Oxford, pero sin duda mis mejores recuerdos son de las horas pasadas en aquella biblioteca. Mi compañero Curro no tenía acceso a las salas reservadas a investigadores sobre el s.XVIII, el estaba como colegial del Balliol, pero desperté su curiosidad y un día subió conmigo a la Duke Humphrey armado discretamente con una cámara de vídeo. Cual sería nuestra sorpresa cuando al enseñarles en casa a los niños las imágenes que "furtivamente" habíamos tomados en la biblioteca, todos saltaron al unísono: "Esa es la biblioteca de Harry Poter ", en efecto así era, allí se grabaron las escenas de Harry en la biblioteca de Howgarts. Desde aquel momento mis hijos empezaron a pensar que lo que hacía su madre era algo realmente interesante.

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